Lo que está sucediendo por estos días en Australia será un antecedente que marque la discusión sobre la producción y circulación de la información en el futuro. Google y Facebook serán obligados por ley a pagar por los contenidos que enlazan en sus plataformas.
Es sabido que los gigantes de internet hace más de una década se están beneficiando con la publicación de enlaces a notas periodísticas producidas por otras compañías. Esto les ha servido para concentrar la publicidad digital en desmedro de los medios generando perjuicios para el sistema mediático tradicional.
Por eso el gobierno australiano promueve una nueva legislación que exige a las compañías tecnológicas que paguen por las noticias que ofrecen en sus plataformas. Es decir, los obliga a firmar acuerdos individuales con los medios o, en su defecto, a acudir a un mecanismo de arbitraje. Esto implicaría un ingreso mayor para las empresas periodísticas, que son en definitiva las que se dedican a la producción informativa.
Reacciones y repercusiones
Tras conocerse los detalles del proyecto, los gigantes de internet amenazaron en una primera instancia con retirar sus servicios del país. De hecho, Facebook bloqueó a los usuarios la posibilidad de compartir notas periodísticas y anunció que los editores de noticias no podrán publicar contenidos en la red social y que sus publicaciones serán inaccesibles fuera de Australia. No obstante, la compañía de Mark Zuckerberg luego dio marcha atrás y anunció que en los próximos años destinará gran cantidad de recursos para poder utilizar sus contenidos informativos.
se encuentra renegociando sus condiciones. Porque Facebook ya pagaba a varios medios por enlazar sus contenidos pero lo que quiere el gobierno australiano es que estos acuerdos no dependan de la voluntad de las compañías, sino que estén reguladas por ley.
Por otro lado, a mediados de febrero Google firmó un acuerdo con News Corp, la empresa de Rupert Murdoch, propietaria de la mayoría de los periódicos australianos (como Sky News o news.com.au), así como de importantes portales en Estados Unidos (The Wall Street Journal, The New York Post) y el Reino Unido (The Sun, The Times). Ahora el gigante de internet pagará por mostrar sus contenidos en la sección de noticias del buscador.
Estas son las primeras reacciones que tuvo la nueva legislación en el país oceánico. Como se observa, estos nuevos acuerdos reconfiguran la relación entre los gigantes de internet con los medios de comunicación. Lo cual puede repercutir en el resto del ecosistema infocomunicacional y en la normativa de otros países. Por ejemplo, Microsoft no sólo mantuvo su motor de búsquedas Bing en el país y decidió pagar por sus fees, sino que también planteó que Estados Unidos debería adoptar su propia versión de una ley australiana. ya que fortalece a la democracia al requerir que las compañías tecnológicas apoyen a una prensa libre”, dijo su presidente Brad Smith.
La compañía fundada por Bill Gates apoya la postura del gobierno australiano como una forma de promover la industria periodística, pero especialmente porque eso le podría ayudar a conseguir una ventaja en mercados donde tiene una presencia muy menor (por ejemplo, Bing tiene menos del 5% de participación en Australia).
Es más, Microsoft se ha unido a un grupo de editores y dueños de medios europeos para reclamar a la Unión Europea una legislación -inspirada en la australiana- que obligue a Google y Facebook a negociar con las empresas periodísticas una compensación por el uso de las informaciones en sus plataformas.
Al parecer, el debate legislativo australiano será el primer capítulo de un debate que escalará en el futuro. Porque las compañías tecnológicas de Silicon Valley devinieron en gigantescos reguladores del discurso social en la actualidad. ya que con sus plataformas inciden en el modo en que se distribuye y accede a la información. Por eso, la discusión sobre quién produce la información, dónde se publica y difunde, quién regula su circulación y cómo se financia ese proceso, deviene en un factor central en una sociedad globalizada e hiperconectada.